Escrito entre 1934 y 1936, este libro relata en 21 capítulos veinticuatro horas en la vida de un hombre agradecido por el simple hecho de estar vivo. Tal y como Max Aub lo reseña, se trata de un ejercicio retórico sobre el goce de vivir recogido en experiencias simples y rutinarias que constituyen el contexto perfecto para poder percibir el entorno a través de los sentidos. Son el tacto de la sábana al despertar, el olor de la comida, el gusto de una copa de vino, la frescura del viento o la calidez de un beso experiencias que habitualmente pasan desapercibidas y que Aub, con una minuciosa atención al detalle y un exquisito uso del lenguaje, convierte en un canto total a la vida. Un tratamiento exuberante del léxico sin dejar de lado sus atractivos silencios como vehículo de expresión o los juegos de ambigüedad con las palabras.
Para Aub, Yo vivo fue el libro que pudo ser y no ser, su gran obra que truncó la Guerra Civil y que tras recuperarlo en 1951 para esta primera edición corrigió lo mínimo indispensable para darle cierta unidad.
Cerró de esta manera una primera etapa vitalista y entusiasta para dar paso a una nueva mirada sobre la vida que lo había ya «preñado de otras cosas».





