Ángela Figuera Aymerich fue una de las voces más representativas de la poesía española de posguerra. Estudió Filosofía y Letras y trabajó como profesora de Lengua y Literatura hasta que, tras la Guerra Civil, fue represaliada perdiendo su plaza docente.
Publicado en plena etapa de madurez, Víspera de la vida cierra su etapa más intimista y sensual para enfrentarse a la violencia moral y social de la posguerra.
«La víspera de la vida» no es sólo el umbral de un nacimiento, sino también el instante previo a la muerte en el que la vida tanto se confirma como se pone en duda.
Figuera utiliza el cuerpo femenino como itinerario de unos versos que nos muestran una mirada desnuda y a veces amarga sobre la condición de la mujer sometida a la única misión de dar vida en un mundo que no le concede palabra ni dignidad.
Por otro lado, la muerte, en todas sus dimensiones, atraviesa el libro con una espiritualidad áspera y corporal, donde la sangre y el dolor sustituyen al consuelo de la religión.
El resultado es una poesía de tono existencial y social a la vez, escrita con un lenguaje directo, a veces desgarrado, que no rehuye la crudeza ni el dolor.






