Aunque pueda ser más recordada como actriz y concertista, Josefina de la Torre es una de las poetisas más destacadas de su generación y así lo consideró Gerardo Diego al incluirla en el selecto grupo que formaron su Antología Poética de 1934, a pesar de que, para entonces, sólo contaba con dos poemarios publicados.
En 1927 fundó junto a su hermano Claudio su primera compañía de teatro, «Teatro Mínimo», que sería definido por la prensa como una versión insular de El Mirlo Blanco barojiano.
Tras la Guerra Civil fundó junto a su marido, el también actor Ramón Corroto, su propia compañía de comedias con la que desarrolló una gran carrera profesional. También tuvo destacadas incursiones en el cine y la música donde la versatilidad de su voz y su sólida formación, le abrieron las puertas de la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Compañía de Zarzuelas del maestro Sorozábal.
Sin embargo, tras la guerra sólo publicó otro libro de poemas y algunas novelas comerciales bajo el seudónimo de Laura de Cominges, con el que jugaba a ser una descendiente de la nobleza francesa.
Su obra poética de preguerra es muy cercana a Pedro Salinas que fue quien acuñó el término «Muchacha-Isla» para identificar las resonancias insulares que caracterizan la poesía de Josefina de la Torre.
Su primer poemario fue Versos y estampas, publicado como octavo suplemento de la mítica revista malagueña Litoral.
Su principal rasgo de originalidad reside en su apuesta por mezclar prosa y verso. Así, a las XVI estampas en prosa en las que prima el cromatismo y la recreación sensorial, se le oponen diecisiete poemas, además de un romance que divide el libro en dos partes.
En ellos encontramos constantes descripciones de sensaciones y recuerdos a través de imágenes y símbolos llenos de contrastes que su mente canaliza en un continuo monólogo interior. Es un libro caracterizado por un optimismo vital que hace sonreír al poema. Pone especial relieve en los paisajes nostálgicos de las Islas Canarias, haciendo gala de una fantástica sencillez formal y utilizando un lenguaje funcional que no excluye el aire fresco característico del estilo vanguardista.








