Santiago Amón es fundamentalmente conocido como crítico de arte, ensayista, periodista cultural y humanista de vasta erudición. Poseía una oratoria prodigiosa que volcaba en caudalosas conversaciones en las que destacaba su fantástica habilidad natural para expresarse, un auténtico fablistán.
Sin embargo, es en su relación con la poesía donde mantiene un contacto más íntimo. Su profundo torrente de voz le proporcionó una estimable consideración como recitador, y su erudición le situó entre los críticos más reputados, pero no son menos meritorias sus breves y casi clandestinas incursiones en la creación.
Tiempo de infancia y 10 sonetos infantiles es su primer poemario editado en tirada reducida de cien ejemplares en la mítica editorial Sever-Cuesta de Valladolid a la que sólo accedieron los más allegados.
La primera parte, «Tiempo de infancia» es un conjunto de poemas en verso libre que evocan recuerdos escenas, sensaciones y paisajes de una infancia marcada por la posguerra. En «Diez sonetos infantiles», Amón adopta la forma estricta del soneto clásico para tratar la infancia desde un plano más formal y alejado de su propia existencia, sin que esa distancia reste ternura y sentimiento a su expresión.
Evidentemente, dada su distribución íntima, se trata de un ejemplar de casi imposible localización.









