REPOSO

Autor

Elvira de Alvear

Año de Edición

1934

Editorial

M. Gleizer. Buenos Aires

Medidas y estado

112 p.; 21 x 17 cm Rústica original. Buen estado. Intonso. Prólogo de Borges

475,00

1 disponibles

Extravagante mujer de exquisita gentileza y gracia seductora propensa a los grandes cambios de humor de la que Borges se enamoró. Ella solía dejarlo plantado en alguna confitería en la que el escritor pasaba horas esperándola sin que luego se disculpara.

En 1930 se radicó en París, donde sacó una revista, Imán, cuyo jefe de redacción fue Alejo Carpentier y de la que sólo se publico un único número. Volvió a Buenos Aires, pero poco a poco la locura se apoderó de su mente. Mientras vivía en su pequeño apartamento de San Telmo Borges no dejó de visitarla,  la acompañaba y consolaba en aquellos oscuros momentos. Elvira murió en un hospital y en ese momento él le escribió un poema con su nombre que fue inscrito en su lápida.

Hay discusión sobre si Elvira fue la Beatriz Viterbo de “El Aleph” o si por el contrario fue Estela Canto, quien fuera novia de Borges, Beatriz Viterbo en la ficción.

En cualquier caso Elvira de Alvear está considerada la principal musa del genio argentino.

Escribió un solo libro que le prologó Borges. Su poesía es diferente, en ocasiones difícil y frecuentemente emocional a la que es conveniente leer desde un estado de ánimo afín. Su voz sobria sustituye las raíces del preciosismo, la melancolía, la vitalidad y la armonía ya clásica del modernismo, por otro estilo cuya sensibilidad procede de la iluminación y el equilibrio emotivo que busca en la aventura y las inquietudes del mundo externo. Su esfuerzo lo concentra más en el contenido que en la expresión.

Sus mejores poemas son de largo y mantenido aliento. A pesar de ello la intensidad ni se aminora ni decae.

El ejemplar está enriquecido con cuatro litografías  de Héctor Basaldúa.

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