Siempre ha sido Westphalen un poeta de difícil acceso. No sólo, como a simple vista parece indicar la frase por el estilo personalísimo y el carácter inconformista y transgresor de su poesía, sino también porque su escasa obra, limitada a dos poemarios iniciáticos de escasísima tirada y algunos poemas dispersos, se mantuvo durante mucho tiempo herméticamente alejada del mundo editorial.
Ese silencio fue trasgredido en contadas ocasiones con textos publicados en revistas y catálogos de arte, que luego fueron recogidos en México bajo el título de Otra imagen deleznable, obra que de esta manera se convierte en su primera antología, hoy también prácticamente inencontrable.
En Otra imagen deleznable tienen cabida, aparte de los dos famosos cuadernos de los años treinta, una tercera sección donde se reunieron nueve poemas publicados en distintas revistas pertenecientes a los años treinta, ocho poemas correspondientes a los años setenta a los que el poeta dio como título Belleza de una espada clavada en la lengua y el muy aplaudido ensayo Poetas en la Lima de los años treinta.





