Médico y farmacéutico, prototipo de bohemio, amante de la disputa, bien con pluma o con bastón, Lisardo Barreiro fue y todavía es ejemplo de periodistas.
Inició su labor en la prensa al tiempo que estudiaba medicina en Santiago. Fundó periódicos como Ciclón o el semanario El Tricornio y colaboró en numerosas publicaciones de la época.
Fue inspector de emigración en varios puertos españoles, tales como las Palmas de Gran Canaria, Málaga, noreste de España y Vilagarcía.
Definitivamente establecido en Vilagarcía regenta una farmacia en la que contrata a Julio Camba como mancebo y en cuya rebotica se formaron tertulias por las que pasaron escritores de la talla de Ramón del Valle-Inclán, Enrique Gómez Carrillo, Castelao y Cabanillas.
A pesar de tan desbordante actividad, hoy es más recordado en su condición de poeta gracias a su primera gran obra Muestras sin valor, poemario escrito en castellano y gallego.
Muy raro.








