En 1961 un desconocido escritor presenta de la mano del consagrado José María Arguedas un libro con cinco relatos que supone el inicio de una narrativa limeña innovadora y desafiante que revolucionó el panorama literario peruano con la utilización sin tapujos de la jerga juvenil, la exposición de identidades sórdidas o abyectas y el cuestionamiento del orden heterosexual.
El libro, publicado por la editorial de Javier Solaguren, La Rama Florida, un sello modesto de autores selectos en poesía que hizo una excepción con el libro de Oswaldo Reinoso, produjo que su autor fuera tachado de pornográfico y corruptor de menores.
Los Inocentes es la historia de cinco jóvenes rechazados por el mundo adulto. «Cara de Ángel», «El Príncipe», «Carambola», «Colorete» y «El Rosquita», forman una pandilla que se refugia en billares, cines y cantinas de la sobria Lima de los cincuenta.
La obra se compone de cinco capítulos que tratan de sus experiencias cotidianas y sus luchas internas. Episodios en los que, sin un final coherente y definido, se abordan la búsqueda de identidad, la falta de estabilidad emocional, la rebeldía, la sensibilidad sexual y el desamor.






