El reputado librero Carmichael Alonso se adentró en el mundo editorial con una serie de cuidadas ediciones artesanales que nacieron convertidas en piezas bibliográficas. La tercera de ellas fue este original de Luis García Montero del que sólo se tiraron 120 ejemplares, de los cuales 40 fueron en papel Guarro.
La obra toma el título de uno de sus más conocidos poemas, «Canción pornográfica», que posteriormente apareció en La intimidad de la serpiente.
Los desnudos no son papel de plata, que contiene poemas escritos al modo de canciones, forma parte de la etapa de plena madurez del poeta. García Montero adereza su tradicional línea poética de la experiencia con toques eróticos, urbanos y sentimentales. Combina la vida cotidiana con reflexiones éticas y políticas con su envidiable habilidad para conectar lo vulgar con lo profundo.
Sin duda, una pequeña obra de arte.









