Novela de transición de Max Aub en la que, con su habitual estilo de realismo directo, diálogos ágiles y lenguaje popular con el que dota de inmediatez a la narración, critica las contradicciones de una burguesía incapaz de afrontar los cambios de su tiempo.
Las buenas intenciones muestra como la pasividad, el miedo al conflicto y la indecisión pueden moldear un destino tanto en la vida cotidiana como en los grandes acontecimientos políticos.
Ambientada en el Madrid popular entre 1924 y 1939, con episodios en Zaragoza y Barcelona, la novela ofrece un retrato sugerente del momento siguiendo el itinerario vital de Agustín Alfaro, un joven madrileño de clase media, bienintencionado, pero incapaz de sostener sus propias decisiones. Agustín asume la paternidad del hijo ilegítimo de su padre para evitar herir a su madre. Ese gesto desencadena una serie de enredos personales, laborales y sociales que lo arrastran sin remedio. Su vida se convierte así en una demostración de cómo las buenas intenciones sin consistencia pueden convertirse en una trampa.
El carácter costumbrista y crítico del relato es reforzado por Aub con la aparición metaliteraria de Azorín y Baroja.









