Muy buen ejemplar de una de las novelas más características y, sin duda, nuclear de la etapa madura de Ramón Gómez de la Serna. Un magnífico ejemplo de «ramonismo» en estado puro: greguerías, expresiones populares, comparaciones sorprendentes, humor sutil y un ritmo oral que sobrepasa lo costumbrista.
La Nardo es una bella y rebelde joven que regenta un puesto de cachivaches en el Rastro madrileño. Mujer enérgica de lengua afilada y gracejo natural que va perdiendo su entereza al ser manipulada por Samuel, un chulo que la explota.
De su mano, Gómez de la Serna sumerge al lector en la vida cotidiana del barrio madrileño donde se mezclan los transeúntes con personajes secundarios; chulapos, tratantes, pretendientes; que forman un paisaje urbano sumido en un mundo de vicios y degradación.
Gómez de la Serna se vale de un lenguaje muy vivo, repleto de madrileñismos y expresiones populares para acercarnos a la historia de esta mujer deseada y envuelta en una sensualidad descarnada. El argumento avanza hacia un desenlace trágico marcado por un erotismo de corte decadentista.









