Se ha tildado con asiduidad a Emilio Carrere del gran representante de la bohemia, pero –más allá de cualquier disquisición sobre su vida disipada– por lo que realmente destaca Carrere es por haber sabido entender, como ningún otro, el sentido y el significado de la verdadera bohemia como una amalgama de romántico idealismo rebelde que defiende una concepción aristocrática del arte en el sentido de no tener que doblegarse a la imposición del mercado o los gustos de la época.
Por esto puede ser considerado como uno de los escritores que más se ocupa del movimiento, dejando evidencia de bohemios y permanente opinión sobre sus andanzas y significación, tanto en sus memorias y relatos como en sus poemas.
En La bohemia galante y trágica, Carrere reúne cuatro narraciones breves aparecidas en distintas colecciones populares de novela, significativas de su buen quehacer al respecto. Las obras son: La conquista de la Puerta del Sol, El reino de la gallofa, La tristeza del epílogo y El embrujamiento de Pablo Reinol.








