Il Trinciante de Vincenzo Cervio es mucho más que un manual de cocina, es un tratado que representó un punto de inflexión en las prácticas culinarias de la época. Es una obra clave del Renacimiento que revela cómo la gastronomía se entrelazaba con el arte y la compleja liturgia de la etiqueta y la convivencia tan peculiar en el siglo XVI.
Cervio convierte el acto de cortar alimentos en una auténtica ceremonia revestida de una especial solemnidad.
El trinchante era mucho más que un sirviente, era un personaje virtuoso, educado y dominador del protocolo capaz de entretener a los invitados con su pericia para realizar cortes precisos sin tocar los alimentos con las manos, mientras hacía gala de su erudición sobre la anatomía de aves, peces y carnes.
El tratado está estructurado en 74 capítulos en los que nos ilustra sobre la técnica de cortar los diversos tipos de carne, frutas y verduras y nos describe los métodos de recepción, disposición de los cubiertos y preparación de los platos de los banquetes, incluyendo descripciones detalladas de herramientas y las posturas del cuerpo a adoptar en su uso.
Tras la edición príncipe aparecida en 1581 en Venecia, dedicada al cardenal Alessandro Farnese, al que sirvió, apareció una segunda ampliada y perfeccionada por Reale Fusoritto da Narni, también trinchante de la corte Farnese, que se publicó en el mismo año en Roma por Giulio Burchioni y en Venecia por los herederos de Giovanni Varisco.
La obra consta de tres láminas plegables fuera del texto y cuatro xilografías a página completa.













