Valle Inclán se inicia en la literatura con una serie de relatos de amor inspirados en su propia experiencia que rezuman el más depurado modernismo escrito en español.
No se trata de historias convencionales donde el amor es tratado conforme a los cánones habituales, sino como eje vertebrador de narraciones pasionales que a menudo llevan a sus personajes a la destrucción o el desencanto.
Con ello Valle supera el relato decimonónico, alejándose del amor idealizado para adoptar una postura más cruda con la que reprocha la hipocresía burguesa, el machismo y la moral tradicional.
El amor es contradictorio y, aunque por esencia sea bello, en muchas ocasiones deriva en crueldad.
Su estilo genial, aparentemente frívolo y siempre brillante envuelve sus relatos en ese entorno de sensualidad, decadencia y divertimento que tanto lo destaca del resto de sus contemporáneos.
La presente obra editada en París contiene ocho relatos: Octavia Santino, Rosita, La condesa de Cela, Drama vulgar, La niña Chole, Rosarito, Tula Varona, Eulalia. De ellos sólo Drama vulgar no había aparecido en publicaciones anteriores.







