Tras abandonar en Alemania su puesto de corresponsal de guerra para el diario ABC, González Ruano se trasladó a París a finales de 1940 con la intención de no escribir. Allí permaneció casi tres años de los que tres meses se los pasó preso en la prisión de Cherche-Midi.
En esos tres años conoció y trató a casi todos los pintores y escultores que permanecieron en la ciudad.
Lejos de elaborar biografías académicas o estudios críticos convencionales, el autor traza retratos breves, subjetivos y llenos de matices, donde la observación personal y la sensibilidad literaria ocupan un lugar central.
Ficha impresionista de veinte artistas españoles en París destaca por su estilo elegante, perspicaz y afilado, tan característico del autor.
Ruano escribe desde la cercanía y la observación directa: cada «ficha» es un apunte rápido, sagaz, donde el autor captura gestos, manías y curiosidades cotidianas que rara vez aparecen en las biografías oficiales.
La viveza de su prosa sitúa la obra como un título imprescindible para comprender la faceta más observadora y cosmopolita de González‑Ruano.
Los ejemplares que subsisten son raros.








