¡España heroica!

Autor

Vicente Rojo Lluch

Año de Edición

1942

Editorial

Editorial Americalee. Buenos Aires

Medidas y estado

212 p. 20 x 15 cm. Tela editorial con sobrecubierta cuya solapa delantera está suelta. Buen estado. Dedicado por el autor.

155,00

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Primera edición muy rara –aún más con la sobrecubierta– de una de las obras fundamentales para entender el desarrollo de la Guerra Civil y el porqué del triunfo de los sublevados.

El general Vicente Rojo Lluch fue un militar católico y de ideología conservadora que, contra todo pronóstico, se mantuvo leal a la República al estallar el conflicto. Para entonces ostentaba el cargo de comandante.

Según el mismo narra en su historia de la Guerra Civil, resolvió las dudas que en la mayoría de sus compañeros se suscitaron por su concepto del deber militar, que le dictaba «el cumplimiento del juramento que había prestado de defender a la patria defendiendo la ley y las autoridades legalmente constituidas».

Si a esa falta de contaminación ideológica sumamos su maestría castrense y la atalaya que le ofreció su condición de Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de la República, podemos deducir que sus conclusiones sobre la Guerra disfrutan de la erudición y objetividad que en otras muchas opiniones se echa en falta.

Tras la guerra se exilia y es en Argentina donde escribe y publica la presente obra, fundamental para entender el discurrir de la guerra.

En España heroica el general Rojo desarrolla en diez bocetos el devenir de la Guerra reflexionado sobre aquellas circunstancias que desencadenaron la derrota. Así, podemos extraer de sus páginas las críticas a las intromisiones de la política en el mando militar, la insuficiente solidaridad entre las regiones afectadas por la lucha, el desconocimiento de los comisarios de la verdadera naturaleza de sus funciones, el desacertado desvío de personal de tropa para dedicarlo a funciones auxiliares o burocráticas, la conducta errónea de la retaguardia o la divulgación de recelos injustificados en torno a los mandos que estuvieron bajo sospecha de traición y su consiguiente afán por relevarlos.

A pesar de haber sido el comandante en jefe del ejército republicano siguió siendo admirado por militares que combatieron en el bando sublevado y aun en su muerte, y a pesar del ocultismo oficial, su figura fue ensalzada desde las páginas del diario El Alcázar, órgano de los excombatientes franquistas.

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