Primera obra importante de José María de Pereda en la que se reúnen una serie de artículos y relatos cortos que retratan la vida rural en Cantabria y que Pereda había publicado previamente en ejemplares de prensa local como en La Abeja Montañesa.
Pereda retrata las costumbres, creencias y valores tradicionales de sus habitantes con un lenguaje rico en expresiones populares.
Aunque la obra es un claro ejemplo del costumbrismo regional, Pereda lo eleva a un nivel más literario del que empleaban autores como Mesonero Romanos o Estébanez Calderón. Más allá de lo pintoresco o tradicional, la obra se adentra en la psicología de los personajes, describe los ambientes con perspectiva documental y transmite una visión ideológica en defensa de los valores tradicionales frente al liberalismo.
Combina el costumbrismo con una mirada más observadora, analítica y detallada.
Este salto conllevó que los críticos consideren la obra como un precedente importante en el advenimiento del realismo que posteriormente desarrollaron, tanto el propio Pereda en su etapa de madurez, como Clarín o Galdós.
Esta primera edición es muy rara y apreciada.








