Reivindicaba María Zambrano –desmarcándose de Platón que expulsó a los poetas de la República– la recuperación de la poesía para la filosofía. No encontraba mejor forma para alcanzar el conocimiento pleno que la conjugación de ambas disciplinas.
Entremos más adentro en la espesura, un verso del excelso Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, sirvió de epígrafe a un artículo suyo en el que la filósofa, recurriendo a tal conexión, reflexionaba sobre la posibilidad de acceder a las «altas cavernas» del sentido.
María Zambrano nos dice que “San Juan nos muestra que se puede haber dejado de vivir sin haber caído en la muerte (…) No ha sido un abandono de la realidad, sino un internarse en ella, un adentrarse en ella, «entremos más adentro en la espesura»”.
El texto fue recogido en una elegante plaquette de doscientos ejemplares junto con otro titulado Ha sido la Rábida un lugar… en homenaje a aquel monasterio origen de una de las más grandes empresas emprendidas por el hombre en todos los tiempos y en el que un aula lleva su nombre.








