El prestidigitador de los cinco sentidos

Autor

Jacobo Sureda

Año de Edición

1926

Editorial

Editorial José Weissenberger. St. Blasien.

Medidas y estado

80 p. 22 x 15 cm. Rústica original algo moteado en cantos. Buen estado.

825,00

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Pintor y poeta de escasa obra y salud endeble, amigo de Borges a cuya instancia publicó en la revista Grecia. Residía en su villa de Valldemosa buscando el clima de altura. Borges lo visitaba allí y le escribía con frecuencia.

Jacobo Sureda emprendió estudios de ingeniería naval en Madrid, que abandonó debido a la enfermedad pulmonar que terminaría matándolo.

Su única obra, El prestidigitador de los cinco sentidos, fue impresa mientras trataba de restablecerse en un sanatorio alemán. La tirada fue muy reducida, sin distribución comercial y casi nula repercusión en los medios literarios de la época. Los escasos ejemplares impresos fueron probablemente enviados a amigos y conocidos.

El volumen incluye poemas en su mayora ultraístas, un Elogio de la locura y un grupo de veintiocho Hai-Kais amétricos.

El libro, de acuerdo con las consignas del autor, es un truco de manos, un juego, una ilusión breve, una bagatela sin importancia, un guiño a lo efímero.

Jacobo Sureda sintió la tentación de componer poemas fonéticos abstractos que nos recuerdan a las extravagantes jitanjáforas dadaístas.

Los cinco sentidos del prestidigitador del título aluden a la metáfora de ver con las manos lo que los ojos han tocado y saborear con el olfato el peso de lo que percibimos con los ojos. Sin duda, un gran ejercicio de indiferencia, libertad y renovación frente al ambiente dogmático de su tierra en aquella época.

Sureda abandonará la poesía aun antes de poner su libro a la venta, ya que, en diciembre de 1926, apenas impreso su libro, empieza a relacionarse con la escena plástica de Düsseldorf y poco después optará definitivamente por la pintura como medio de expresión, que ya no abandonará hasta su temprana muerte.

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