Las primeras andanzas literarias de Enrique Jardiel Poncela fueron la publicación de artículos y cuentos aparecidos en distintos periódicos.
En 1921 comenzó a publicar en la revista Buen Humor, referencia fundamental del nuevo humorismo literario español, que marcó su trayectoria literaria como pionero en el trato narrativo de un novedoso humor alejado del tradicional y en un teatro, a veces denominado del absurdo, mucho más intelectual, inverosímil e ilógico que el que se desarrollaba en la época.
Fue asiduo de la tertulia recién estrenada del Café Pombo liderada por Ramón Gómez de la Serna, quien influyó definitivamente en su devenir literario, no sólo como consejero, sino también como referente junto con otros escritores tan importantes como Quevedo y Oscar Wilde.
Como verdadero vanguardista siempre estuvo atento a las nuevas formas de arte que le impulsaron a participar activamente en la mayor parte de los campos artísticos de su tiempo.
En 1922 apareció su primera novela El plano astral, donde con el subtítulo de revelaciones del más allá daba rienda suelta a sus inquietudes espiritistas en una época en la que triunfaban las teorías teosóficas de Mario Roso de Luna.
La novela fue premiada por el jurado del Concurso de Novelas Cortas organizado ese año por el Círculo de Bellas Artes.







