El nihilismo y la política rusa

Autor

Ernesto Bark

Año de Edición

1882

Editorial

Luis Tasso. Barcelona.

Medidas y estado

92 p. 16 x 10 cm. Rústica original. Pequeña falta de papel en contracubierta. Deslucido. Buen estado.

75,00

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Escritor prolijo, en lengua alemana y en español fue traductor y profesor de idiomas.

A Bark se le atribuye una ensalada de nacionalidades: estonio, polaco, ruso, letón, suizo, y alemán.  Para completar el listado, el mismo Bark se declara livonés: «Gracias a mi nacionalidad de livonés, reúno, como Dios las tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo, las tres nacionalidades: la alemana, etnográficamente, la rusa políticamente (y por desgracia) y la española por afición y amor»

Ernst Bark recaló por primera vez en España de gira turística entrando por San Sebastián en septiembre de 1881. En el sur conoció a la que se convertiría pocos años después en su esposa de por vida: la malagueña Matilde Cabello. Tras su boda en 1885, vivió el resto de su vida en España.

En 1888 fundó la Agrupación Demócrata-Socialista, que se consolidó en 1887 en el Grupo Germinal. Nunca abandonó sus contactos con los nihilistas rusos, entre ellos su amigo Ernst Ungern-Sternberg, con quien fundó la revista Spanien y un centro de reunión para alemanes residentes en España.

Bark se definía como republicano socialista, pero su ideología se enmarcaba en el socialismo científico de corte francés. Los proyectos sobre los que se asienta su pensamiento son el Internacionalismo y Socialismo Positivo en política y el Naturalismo Radical en literatura. Participó en numerosos periódicos de corte socialista, y como escritor fue un destacado miembro de la bohemia madrileña finisecular

Durante toda su vida, Bark se entregó a un propagandismo apasionado que, si en Rusia éste le condujo al exilio, en España, le llevó dos veces a prisión.

Quedó inmortalizado como personaje literario. Valle Inclán lo incorporó en tres ocasiones en sus obras, sobre todo bajo el nombre de Pedro o Basilio Soulinake que aparece descrito como «…un hombre alto, abotonado, escueto, grandes barbas rojas de judío anarquista y ojos envidiosos, bajo el testuz de bisonte obstinado…». Al igual que ocurre con Soulinake, el verdadero Ernesto Bark también presumía de una falsa profesión de médico.

Gran parte de su pensamiento político se halla recogido en este raro libro.

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