EL HOMBRE QUE PARECÍA UN CABALLO

Año de Edición

1920

Autor

Rafael Arévalo Martínez

Editorial

Lectura Selecta. México

Medidas y estado

73 p. 28 x 12 cm. Rústica original. Buen estado

Sin existencias

Poeta, narrador, dramaturgo, cronista y ensayista que guió la literatura de Guatemala fuera del modernismo y la enfocó hacia las nuevas tendencias contemporáneas.

En 1914 escribe «El hombre que parecía un caballo», un texto que formará parte de una serie de cuentos de carácter psicozoológico que será publicado más adelante en un libro.

La obra está inspirada en la profunda impresión que le causó conocer al escritor colombiano  Porfirio Barba Jacob durante su breve estancia en Guatemala mientras huía de la Revolución mexicana. Sin embargo la publicación del cuento fue motivo de distanciamiento.

En él el autor plasma la intensa excitación inicial que en el narrador causa la figura de un distinguido poeta, el señor de Aretal. Sin embargo, según avanza la trama se intuye un diálogo entre la incertidumbre de su identidad y un sistema de creencias supuestamente firme que desemboca en la ruptura de la aparente comunión de ambas almas.

El personaje de Aretal se construye desde el comienzo a partir de su asociación con la imagen de un caballo: su modo de inclinar la cabeza, sus músculos tensos y fuertes y, hacia el final, el modo en que se separa del narrador con una brusca serie de coces.

El cuento innova por representar a sus personajes con referencias psicozoológicas, sin dejar del todo la estética exótica del modernismo.

Su publicación tuvo tanto impacto que grandes figuras del mundo literario como Rubén Darío y Gabriela Mistral la tratan de lectura obligatoria y fundamental, mientras que la

crítica sigue considerándola el primer paso en Hispanoamérica del modernismo hacia las vanguardias. Por primera vez el hombre se alejaba de su ambiente exótico o elegante para adentrarse en un lugar caótico, surrealista y delirante.

Hoy en día el cuento sigue siendo  reconocido como una obra maestra, precursor de la literatura del absurdo, y como tal continúa siendo objeto de detallados estudios.

La primera impresión del libro en el que también aparece el texto “El trovador colombiano”, se realizó en la ciudad de Quetzaltenango,  el 3 de mayo de 1915. La segunda edición se hizo en San José de Costa Rica en Ediciones Sarmientos, en 1918. La tercera, en Guatemala, Ediciones Ayestas.  Y la cuarta fue editada en México por Lectura Selecta n. 19, en 1920.

Todas ellas muy raras y casi inencontrables

Consúltanos sobre este libro