Miembro destacado de la Generación del 27, más allá de su labor poética, Manuel Altolaguirre desempeñó un papel fundamental en la difusión de la poesía de su tiempo gracias a su trabajo como impresor y editor
Fundó y dirigió varias imprentas y revistas literarias, en las que cuidaba personalmente la tipografía, el papel y la presentación de los libros. La primera de ellas, Litoral, publicó una serie de suplementos de poesía que hoy forman un muestrario indispensable para los amantes y coleccionistas de la Generación del 27.
Cuando el joven Altolaguirre publica Ejemplo acaba de perder a su madre, por lo que su poesía queda impregnada de un tono elegíaco y de duelo. Tiene como referente a Juan Ramón Jiménez, a quien dedica el libro, y de ahí que el poemario busque una poesía limpia, íntima, esencial y alejada del ornamento excesivo; para ello se asienta sobre un verso breve y depurado con imágenes precisas. La melancolía que comporta la conciencia del dolor y de la fragilidad humana no se expresa impulsivamente, se asimila con un tono sereno y reflexivo.








