Aquilino Iglesia Alvariño es una figura central de la poesía gallega del siglo XX que además destacó como filólogo, traductor y docente. Su obra se sustenta en un conocimiento sólido de la tradición clásica y de la lírica gallega, que integró en una expresión caracterizada por la precisión formal y una sensibilidad plenamente contemporánea. Su producción, en gallego y en castellano, ocupa un lugar singular en la literatura de posguerra por la combinación de rigor estético, densidad verbal y reflexión sostenida.
De día a día corresponde a la etapa de madurez en la que el autor transforma la observación de la naturaleza y la experiencia cotidiana en una meditación serena sobre el tiempo, la memoria y la condición humana. Sin apartarse de su característica depuración formal y sobriedad expresiva, la obra alcanza un brillante tono de emoción equilibrada con resonancias clásicas y sensibilidad moderna.
La calidad de su elaboración formal sitúa al poemario entre las obras fundamentales de la lírica gallega contemporánea.








