Bousoño es una figura destacada de la literatura española coetánea. Tras defender su tesis en la Universidad Central (hoy Complutense) sobre la poesía de Vicente Aleixandre, con quien mantenía una estrecha relación, se convirtió en profesor de dicha universidad. Recibió diversos premios como, el Fastenrath por su Teoría de la expresión poética, el Premio de la Crítica en 1968, el Premio Nacional de Poesía y el de Literatura, en la modalidad de ensayo. En 1995 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Los grandes temas de la poesía de Bousoño son la muerte y, en consecuencia, la obsesiva preocupación por el tiempo.
Bousoño debe ser leído más como un poeta-pensador, un poeta-filósofo de corte existencialista, que como un artesano del verso.
A principios de la década de los 40 aparecen publicados en México dos opúsculos con sus versos de adolescencia en edición limitada y familiar, que Bousoño no ha querido reconocer nunca. Uno de ellos es Clamores de tierra y cielo, publicado en una edición limitada de 300 ejemplares. Ambos libros, bisoños y promisorios constituyen el albor de una intención poética.







