Poeta, maestro y hombre de compromiso social que dejó una obra breve pero coherente. Desde muy joven, Antonio Para Vico mostró inclinación por las letras y a los doce años publicó sus primeros versos, obteniendo un galardón en los Juegos Florales de su ciudad natal, Lorca.
En su calidad profesional de maestro ejerció la docencia en escuelas de la comarca y, como político, fue concejal en su ciudad en dos ocasiones, llegando a alcanzar la alcaldía durante un breve periodo en 1931. En 1936 impulsó la creación del Partido Comunista local. La Guerra Civil y la posterior represión truncaron su trayectoria: condenado a doce años y un día de reclusión por auxilio a la rebelión, recuperó la libertad en 1943. Se estableció después en Cartagena, donde falleció el 16 de septiembre de 1950.
En su primer poemario, Canto rodado, hay ecos de modernismo juanramoniano, pero predomina su afinidad con el 27 por la depuración expresiva, la musicalidad del verso y la fusión entre tradición y modernidad. En sus poemas conviven la contemplación del paisaje levantino con la emoción y la evocación de la memoria.
El paso de los años relegó injustamente su figura, pero la recuperación de su obra ha permitido reconocer la singularidad de una voz serena y elegante, muy representativa de esa otra generación que vivió a la sombra del resplandor de los autores del 27.








