Saulo Torón es una de las figuras fundamentales del modernismo y posmodernismo canario. Forma junto a Tomás Morales y Alonso Quesada el célebre triángulo conocido como la «Generación de los Tres».
De formación autodidacta, compaginó su pasión con diversos trabajos.
Fue denominado el poeta de los versos humildes por su tono íntimo y sencillo, cercanos a la cotidianeidad.
Canciones de la orilla, con prólogo de Enrique Díez-Canedo y dedicado a la memoria de su amigo Alonso Quesada, es su tercer poemario.
Es quizá su obra más honda y madura, donde el mar, lejos de jugar un papel grandioso o existencial, se convierte en calma, espejo y rumor. Es un símbolo de serenidad y refugio que nos induce a evocar su carácter contemplativo. El poeta no lo surca, simplemente lo observa desde la orilla y de esa visión extrae sus sentimientos.
En sus versos predomina un lirismo sosegado y melancólico muy cercano a Juan Ramón, un lirismo sin artificios excesivos, que se contempla como emblema de serenidad y rincón emocional.








