La obra poética de Gerardo Diego abarca un amplio espectro que va desde sus raíces vanguardistas hasta las estructuras más clásicas de nuestra poesía, nunca exentas de aportaciones renovadoras. Pero si hay algo que pueda considerarse un paradigma en su poesía es la obra de Lope de Vega.
En Canciones a Violante el título alude a la misteriosa dama que exigió a Lope de Vega que improvisara en su presencia un soneto.
A través de sus versos el autor manifiesta una aguda sensibilidad para la belleza en la que despliega una amplia gama de emociones que transportan al lector a un mundo de ensueño y reflexión.
Gerardo Diego juega eficazmente en estas páginas con la polimetría y con la rima asonante, y entrega a los lectores algunas de sus metáforas más hermosas rebosantes del sentido musical que ha presidido siempre su quehacer poético.
Demuestra aquí, sin duda, una singular destreza verbal, un hondo conocimiento de los recursos técnicos del verso y de la estructura formal del soneto.
El resultado es una obra dotada de un exquisito sentido melódico que revela su gran afición a la música.







