Ensayo histórico-literario del escritor ecuatoriano Benjamín Carrión, en el que se reinterpreta la conquista del imperio inca por los españoles mientras se reflexiona sobre la figura de su último emperador.
La figura de Atahualpa se configura como la de un líder complejo que, pese a aparecer como un estratega poderoso e inteligente, sucumbe víctima de la traición, la ambición y las divisiones internas de su imperio.
Atahuallpa tuvo gran repercusión en su época porque por primera vez se invita a revisar la historia desde una mirada hispanoamericana, convirtiendo al personaje en un mito con carácter de héroe fundacional de la nacionalidad ecuatoriana.
La obra denuncia el choque desigual de dos mundos muy diferentes. Carrión presenta la conquista como un proceso violento y cuestiona la versión tradicional de la historia escrita desde la perspectiva del vencedor para reivindicar la dignidad de los pueblos indígenas.
El estilo está dotado de una fuerte carga ideológica destinada a abrir la herida colonial y la necesidad de recuperar una conciencia histórica propia. Propone una disputa entre dominación y memoria que hasta la actualidad ha disfrutado de significativo respaldo por corrientes historicistas que desprecian algunas evidencias sobre la civilización y el desarrollo que trajo la conquista de los españoles.
En cualquier caso, es una obra de gran fuerza y trascendencia muy difícil de encontrar en su edición original.









