En 1946 nace de la mano de dos escritores valencianos la revista Verbo, que inmediatamente se consolida como una de las más prestigiosas de la postguerra. Sus fundadores fueron el poeta, crítico y traductor José Albi y el filólogo pancatalanista Joan Fuster.
En el número triple (23-24-25) correspondiente al mes de febrero de 1952 aparece la excelente Antología del surrealismo español que se convierte en la revisión más significativa de esta corriente estética que se realizó en la posguerra, no publicándose en España otra antología de estas características hasta 1974.
La obra está dividida en tres partes. Las dos primeras diferenciadas cronológicamente por la frontera del año 1936 y la última dedicada al postismo y el introvertismo.
En su introducción, los impulsores de esta antología realizan al mismo tiempo una lectura revisionista y continuista del surrealismo español, al que le conceden que, esencialmente, sigue manteniendo su atractivo, su promesa y su profundidad histórica.
Loa autores utilizan un concepto pragmático y muy flexible de surrealismo, huyendo de la interpretación que muchos críticos habían hecho identificándolo con el automatismo psíquico puro, para establecer el canon poético desde sus orígenes a la actualidad del momento.








