Aunque Amado Nervo en más conocido por su faceta poética también frecuentó otras disciplinas literarias. Ensombrecida por la relevancia de su poesía modernista su obra narrativa ha quedado relegada a un segundo plano. Sin embargo, ya dijo Borges «que de la extensa obra que ha dejado Amado Nervo, una buena mitad está en prosa y en una prosa a veces generalmente más limpia que la prosa barroca de Lugones o que la prosa a veces meramente decorativa de Rubén Darío».
Almas que pasan se publicó en Madrid en 1906 y está compuesto por doce narraciones que muestran a un Nervo más complejo, culto y divertido que el de sus celebrados poemas.
El libro es un espejo de su espíritu que se inicia en el mundo de la infancia, pasa por la obsesión de un suicida por la muerte y alcanza transmigración de las almas.
Todo ello entreverado con deliciosos cuentos que nos narran el diálogo entre un telescopio y un cañón, la ironía sobre el arte de buscar argumentos para escribir cuentos o una insólita sátira futurista que se desarrolla en un escenario en el que los animales, cansados de ser explotados, se rebelan contra los humanos, ficción que se anticipa en varias décadas a la famosa rebelión orwelliana.
Aunque el libro ha sido reeditado en varias ocasiones, esta primera edición es muy rara.







