Alma aparece por vez primera en Madrid en la imprenta A. Marzo, aunque sin fecha, tuvo que ser en 1900 o 1901. En 1907 se reedita enriquecida con poemas inéditos para conformar la obra que supuso la consagración definitiva de Manuel Machado.
El volumen, que se acompañaba de un extenso prólogo de Miguel de Unamuno, queda articulado en tres secciones fundamentales que el propio Manuel Machado consideró representativas del conjunto de su lírica. Cada una define un territorio poético distinto y, al mismo tiempo, complementario.
«Alma» es la poesía del ámbito interior que reúne composiciones centradas en lo espiritual, lo subjetivo y lo íntimo, donde laten con fuerza las huellas del modernismo y el simbolismo.
«Museo» es la poesía del arte y la historia donde se despliegan poemas inspirados en obras maestras de la pintura que la sensibilidad plástica de Machado transforma en materia verbal.
Por último, «Los cantares» es la poesía de raíz popular y andaluza en la que domina el tono sentimental y sensual, con ecos del flamenco, la guitarra, el vino y la pena.
En resumen, como el propio autor reconoció, Alma. Museo. Los cantares sirve como epígrafe a su obra lírica: la poesía espiritual, la que habla de la historia a través del arte y la poesía de la vida sentimental.
Para acabar de enriquecer la obra, el libro cuenta con una magnífica cubierta diseñada por Juan Gris.








