José Sánchez Rodríguez fue un poeta de principios del siglo XX que quedó relativamente olvidado y cuya figura ha sido recuperada décadas después gracias a ediciones críticas y estudios académicos.
Durante mucho tiempo ha sido considerado como un escritor de «un solo gran libro».
Aunque tal juicio no sea del todo exacto, sí es cierto que su obra fundamental, Alma andaluza, es uno de los títulos clave en los orígenes del modernismo español, junto con obras tan emblemáticas como Arias tristes de Juan Ramón Jiménez o Soledades de Antonio Machado.
En el poemario Sánchez Rodríguez se aparta de la exuberancia y el pintoresquismo de postal que dominaban la poesía andaluza del momento para adentrarse en el alma profunda del pueblo a través del cante flamenco y la copla. Pero aquí no encontramos la alegría desbordante ni la algarabía, sino la tristeza y la pena por el anhelo del amor que siempre se frustra por la muerte.
Por primera vez en la poesía española el cante jondo no deriva en adorno folclórico, sino en emoción colectiva. Se combina la voz profunda que expresa la melancolía, la sensualidad, el sentimiento trágico y la identidad popular de Andalucía con elementos modernistas emergentes como la musicalidad, las imágenes sensoriales y el simbolismo que por entonces abanderaba Rubén Darío.
Aunque el libro sólo consta de 18 composiciones, su densidad poética es enorme.
Lleva un prólogo en forma de carta de Francisco Villaespesa y se cierra con un epílogo escrito en verso por un jovencísimo Juan Ramón que todavía entonces firmaba como «Juan R. Jiménez».
Existe reedición facsimilar, pero la obra original es prácticamente inencontrable.








