Alaciar

Autor

Justo Alejo

Año de Edición

1965

Editorial

Librería Relieve. Valladolid

Medidas y estado

64 p. 17 x 12 cm. Rústica original. Buen estado.

Sin existencias

Justo Alejo es un gran poeta contemporáneo cuya acentuada personalidad y alejamiento de los moldes le han mantenido en la frontera de los cánones.

Vinculado a las corrientes vanguardistas de Valladolid y Zamora que giraron en torno a la figura de Francisco Pino, la librería Relieve y la editorial Sever-Cuesta, pronto asume sus particulares riesgos insertándose en la neovanguardia que, en definición de Antonio Piedra, es una vertiente social y reivindicativa que tiene en Theodor W. Adorno y Walter Benjamin su plataforma filosófica.

En la obra de Justo Alejo se advierte gran preocupación por la incidencia del medio publicitario en la función social de la poesía, a la que trata de dar respuesta de forma creativa con procedimientos de experimentación poética, léxica y retórica.

Los juegos intertextuales son omnipresentes y denotan su conocimiento de la tradición filosófica europea. El minimalismo terminológico, las juguetonas permutas y la elaboración del espacio tipográfico ayudan a ejercer la crítica y a plantear una nueva forma de integración social de la poesía.

Alaciar nombra el saludo de las aves con las alas a lo lejos que, trasladado al mundo humano, se convierte en el signo que se hace con la mano a alguien que anda muy lejos o al que por algún otro motivo no podemos llegar con la voz.

La vida civil del poeta, o mejor dicho militar, ya que su profesión fue la de psicólogo militar, fue convulsa y acabo con su trágica muerte en extrañas circunstancias al precipitarse vestido de gala desde la cuarta planta del Ministerio del Aire.

Simpatizó con la clandestina Unión Militar Democrática, pero su condición de suboficial no le concedió amparo alguno. Militó en el Frente de Liberación Popular (FELIPE) y posteriormente en el Partido Comunista (PCE). Llegó a ser señalado desde la prensa como espía ruso y sufrió amenazas, lo que sumado a otras circunstancias, como el asesinato terrorista del General Constantino Ortín el 3 de enero de 1979 cerca de su casa, conspiraron para que ocho días después sucediera tal fatal desenlace.

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